Para Mahler, la personalidad de un niño empieza a forjarse gracias a la interacción con otras personas, inicialmente fusionada con la madre al no ser el bebé capaz de diferenciarse y distinguirse entre lo que es el yo de lo que no lo es. Ella observó y describió cómo los bebés pasan por varias etapas para desarrollar una identidad individual separada de sus madres o cuidadores. Estas etapas son las siguientes:
En las primeras semanas de vida, el neonato o infante pequeño parece ser un organismo casi puramente biológico, con respuestas instintivas que son reflejas. Sólo podemos hablar de aparatos primitivos y no integrados del Yo y de mecanismos de defensa puramente somáticos, que consisten en reacciones de desbordamiento y descarga, cuyo fin es mantener el equilibrio homeostático.
El bebé en sí vive en su propio mundo, pues no hay una sintonía con el exterior. Esta fase dura semanas.
- Fase Simbiótica Normal (1-5 meses).
En esta etapa, el bebé está comenzando a superar su respuesta natural de sobresaltarse o reaccionar ante estímulos repentinos. Esto sucede cuando un cuidador, generalmente la madre, satisface las necesidades básicas del bebé, como alimentación o comodidad, reduciendo así la tensión interna del bebé. En este momento, el cuidador actúa como una especie de apoyo para el bebé, como un "Yo Auxiliar".
El bebé aún no ha desarrollado una distinción clara entre él mismo y la madre en términos de su identidad. En su mente, se perciben a sí mismos y a la madre como una especie de "equipo" o unidad unificada, en la que no hay una separación clara entre ellos. Se refiere a esto como una "Membrana Simbiótica", lo que significa que el bebé y la madre están tan estrechamente conectados que parecen ser uno solo.
- Fase Separación-Individuación (5 meses-2 años).
La Separación e Individuación son dos procesos que suceden al mismo tiempo y están coordinados.
En la fase de la
Individuación el bebé desarrolla una identidad propia, pasa a ser una persona única y tener la capacidad de pensar por sí mismo. Esto implica que crece en términos de pensamiento, percepción, memoria y comienza a ser capaz de entender la realidad que le rodea.
Por otro lado, la Separación se refiere a que el bebé comienza a darse cuenta de que es una entidad separada de la madre o de los cuidadores principales. La Separación se divide en cuatro fases que implican este proceso de diferenciación de la madre:
1. Diferenciación (5-9 meses).En esta etapa inicial, dos cosas importantes ocurren al mismo tiempo:
- El bebé comienza a reconocer a su madre como alguien especial y sonríe cuando la ve o escucha. Esto muestra que el bebé ha desarrollado una conexión emocional con su madre y considera su imagen como algo que le brinda satisfacción.
- El bebé está adquiriendo habilidades físicas que le permiten estar despierto durante más tiempo y moverse más. Esto expande su mundo más allá de la estrecha relación madre-hijo.
A medida que el bebé se vuelve más físicamente independiente, comienza a explorar visual y táctilmente el rostro y el cuerpo de su madre. Esto ayuda a desarrollar una imagen primitiva de su propio cuerpo y a diferenciarlo del de la madre.
El bebé también comienza a reaccionar de diferentes maneras cuando ve a personas desconocidas. Puede mostrar interés, cautela o ansiedad, y estas emociones pueden variar en intensidad y aparecer en momentos diferentes.
En esta fase, la ansiedad juega un papel fundamental, ya que la reacción que el niño manifestará ante la presencia de extraños, será inversamente proporcional a la eficacia con la que se haya establecido en la etapa anterior La Simbiosis. Igualmente influye en la diferenciación, ya que una fase simbiótica defectuosa puede retrasar el inicio de la diferenciación y en caso de una intensa ansiedad, pudiese acelerarlo.
Una madre muy ansiosa para que el niño alcance su independencia, podría influir en una diferenciación precoz y tal vez problemática. Igual podría manifestarse ante una madre muy envolvente, ya que el niño manifestará del deseo de escapar del vínculo que lo mantiene aprisionado.
2. Práctica (9-14 meses).
En esta etapa, el niño se vuelve más independiente y confiado en sus habilidades motoras. Comienza a desarrollar habilidades como caminar y explorar objetos con más destreza. La búsqueda de autonomía y la realización de tareas por sí mismo son características de esta fase.
Existen dos conceptos dentro de esta subfase, la Ejercitación Temprana y la Ejercitación Propiamente Dicha.
Ejercitación Temprana: El infante es capaz de separarse activamente de la madre para explorar el ambiente y volver a ella, primero gateando y luego a través de la locomoción libre. Estas actividades están muy investidas de energía libidinal, por lo que al fatigarse de explorar el ambiente, busca restablecer su energía con el contacto corporal de su madre.
Ejercitación Propiamente Dicha: El niño se ejercita placenteramente y se permite descubrir un inmenso gozo en el uso de su propio cuerpo, como punto culminante del Narcisismo Infantil. Las catexias volcadas previamente en las habilidades motrices, se desplazan poco a poco hacia las Funciones Autónomas del Yo.
3. Acercamiento (15-24 meses).
Una vez que el niño a explorado su medio, es capaz de reconocer su indefensión e independencia de un modo nuevo, ya que es consciente de la separación, se da cuenta de lo mucho que depende de otros, pero al mismo tiempo sabe lo que puede hacer por sí mismo.
Margaret Mahler divide esta Fase de Acercamiento en tres fases:
Comienzo del Acercamiento: Disminuyen los esfuerzos exploratorios de la Fase de Ejercitación y el niño regresa a su madre para compartir merament con ella sus logros y hallazgos. El padre comienza a ser parte del mundo objetal del niño.
Crisis de Acercamiento: Se manifiesta una crisis y ambivalencia entre el deseo del niño por ser omnipotente y autónomo en separación de la madre y la necesidad de que su madre satisfaga de manera mágica sus deseos. Se manifiesta la Escisión y la Proyección como Mecanismos de Defensa del Yo, tanto en la figura de la madre como en los sustitutos maternos. Una forma en que los niños superan esta etapa, es con la identificación con su madre o con su padre, la cual es una característica de un nivel superior de organización del Yo.
Moldeamiento de la Distancia Óptima: Esta fase requiere que el niño haya desarrollado el lenguaje (nombrar objetos, a sí mismo y familiares en imágenes, etc), lo cual le da la sensación de poder sobre el ambiente; el niño comienza a internalizar los objetos buenos y las normas; posee la capacidad progresiva de expresar deseos y fantasías en el juego simbólico.

4. Consolidación (2 años y medio en adelante).
En esta última subfase, el niño experimenta una mayor consolidación de su identidad individual y de su relación con la madre. Puede haber momentos de regresión, en los que el niño busca más apoyo y consuelo de la madre, pero en general, se está consolidando una mayor autonomía y una comprensión más sólida de sí mismo y de su relación con los demás.
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